Si eres de esas personas que ha reemplazado las bolsas de plástico por las de papel, quizás te interese saber que tú también has caído en el argumento vago de que las bolsas de papel son más ecofriendly porque se degradan y son marrones (lo cual ocurre gracias a colorantes y tintes mayormente).

Pero, ¿sabes cuál es el impacto que provoca tu consumo de bolsas de papel?

Tal y como ya te hemos contado en otras ocasiones, las bolsas de plástico  como una alternativa sostenible a las bolsas de papel. Todo ello porque el coste energético de fabricación es muy bajo en comparación con el del papel, no implica tala de árboles, es más resistente y es 10 veces más ligero que el papel por lo que la huella de carbono derivada del transporte también se reduce diez veces.

Aunque a primera vista todo parecían ventajas, hay algo que chirría. Y es que lo que ha descuadrado las intenciones de este invento ha sido la forma masiva de utilizarlo.

El plástico es un material robusto y durable, lo que en principio es una ventaja porque podemos utilizar cada bolsa infinidad de veces. Pero la realidad es que el 80% de los residuos que llegan al mar son plásticos (precisamente porque son durables y difíciles de destruir).

Dicho lo cual, si actualmente cada persona gasta de media 180 bolsas de plástico al año (frente a las 300 que utilizábamos cada unx en 2008), ¿cuánto residuo puede estar llegando a los mares a causa de este invento que vino a dejar de contaminar la tierra?

¿Verdaderamente hemos salido ganando con el cambio?

LA AUDITORÍA DEFINITIVA A LAS BOLSAS (de plástico y papel):

En primer lugar y antes de emitir un veredicto sobre cuál de los dos tipos de bolsas es mejor, debes saber que la respuesta a este tipo de preguntas siempre la encontrarás mirando hacia atrás.

¿Qué quiere decir esto? Pues que sabrás si un producto es más sostenible que otro cuando sepas cuál es su impacto a la hora de la extracción de la materia prima que se necesita para producirlo, a la hora de la misma producción, distribución, consumo y en el momento en el que el producto se convierte en un desecho.

Así, ¿cuál es el impacto del plástico y del papel en todas estas fases?

EL PAPEL EN TODAS SUS FASES

El papel se fabrica con las fibras de celulosa que hay en la madera cuya extracción consiste, principalmente, en la tala de árboles.

Esta celulosa también se puede obtener a partir de papel reciclado y desechos de tela de fibras naturales como el algodón, el cáñamo, el lino y la seda. Pero estas fuentes de celulosa no bastan para satisfacer la gran demanda de papel de nuestra sociedad.

Así, para fabricarlo no queda más remedio que:

  1. Extraer materia prima virgen; lo cual se traduce en talar árboles y deforestar.
  2. Trasladar los troncos con maquinaria que consume combustibles fósiles.
  3. Dejar secar los troncos por un mínimo de tres años y después quitarles la corteza y cortarlos en pedazos para proceder a su enriado (en aguas a altas temperaturas y con numerosos químicos) para eliminar resinas.
  4. Volver  a lavar para eliminar los residuos químicos; lo cual hace que tengamos que añadir la contaminación del agua a la lista de daños colaterales de la producción del papel.

La industria papelera ocupa el 5º lugar en consumo de energía y utiliza más agua por cada tonelada de celulosa producida que cualquier otra. Producir una bolsa de papel implica quemar madera con productos químicos, lo cual contamina un 70% más el aire que en la producción de una bolsa de plástico, y un 50% más el agua. En base a estos datos, fabricar una bolsa de papel supone una huella hídrica 3 veces superior que la de plástico. Todo ello supone que, para compensar su impacto medioambiental, deberíamos utilizar la bolsa de papel 3 veces más respecto a la de plástico.

EL PLÁSTICO EN TODAS SUS FASES

Tal y como te contamos hace poco, las bolsas plásticas nacieron en los años 60 como alternativa sostenible a las de papel ya que el coste energético de fabricarlas es bastante inferior a las de papel. También pesan menos, por lo que se reduce considerablemente la huella de carbono en su transporte.

El problema es el siguiente: el 80% de los residuos que llegan al mar son plásticos.

La pregunta es: ¿qué pasa cuando entramos en la fase de uso y desecho? Pues que solo el 66,5% del plástico se recicla. Con lo cual, el plástico termina en los océanos y se calcula que mata alrededor de 1 millón de aves marinas y más de 100.000 mamíferos marinos y tortugas.

Sabemos que suena fatal, pero la alternativa a las bolsas de papel, por su parte, juega un papel clave en la destrucción de ecosistemas, y una mayor contaminación.

Todos estos parámetros se han analizado científicamente y, para sorpresa de muchos, las bolsas de algodón y de papel no salen mejor paradas que las de plástico. Precisamente por eso; porque tienen (al igual que las bolsas de papel) un impacto enorme en las primeras fases del ciclo de vida.

¿Y AHORA QUÉ?

Si has leído hasta aquí,  seguro que estás tan confusx como nosotrxs.

Bueno, aunque sea cierto que las bolsas de papel tienen una huella ecológica más alta que las de plástico, hay un factor determinante que nos hace pensar que las bolsas de papel son mejor opción: si el plástico acaba en medio ambiente puede durar siglos, sobre todo en el océano, y causar daño a muchos animales.

Sin embargo, esto no quiere decir que debemos sustituir el plástico por el papel, sino evitar los productos desechables, y tanto las bolsas de plástico como las de papel lo son.

EKOALTERNATIVA

Habiendo hecho el análisis de todas las fases de estos dos materiales y habiendo entendido que el algodón no es una opción mucho mejor (similar impacto en producción que con el papel aunque son mucho más durables), ¿qué hacemos ahora? 

Se nos ocurre que ya existe un producto EKOMODO que puede ser la herramienta definitiva para darle una solución a este dilema.

Nuestras bolsas DANA están diseñadas para cumplir con las funciones de las bolsas de plástico, papel o algodón y están hechas a base de botellas de plástico PET recicladas. Resumiendo: 3 botellas de plástico que quedarían abandonadas en un vertedero o en el mar (= emisión de gases de efecto invernadero y o arma letal para animales y ecosistemas) pueden ser esa bolsa que vayas a utilizar miles de veces.

¿El resultado? 100% funcionalidad, 0% contaminación.

Ahora que ya sabes cuál es el impacto de cada una de las opciones, ¿cuál eliges tú?

Únete a la conversación

1 comentario

  1. Hola Aitana!

    Gracias por tu articulo. Me puso a repensar cosas sobre el empaque de mi negocio.

    Es posible que me detalles un poco si los temas que señalas en el articulo se extienden al papel kraft? (estoy en Colombia y mi duda es si este papel tiene el mismo nombre en España).

    Te agradecería un montón cualquier pista que me puedas ofrecer.

    un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *