¿Recuerdas cómo en el post anterior te explicábamos por qué no todo se puede reciclar? Pues bien, si después de leerlo quieres saber más y convertirte en tod@ un máster del reciclaje, ¡venimos a ayudarte! Hoy te contamos cuáles son los 6 objetos más difíciles de reciclar y por qué, además de proponerte alternativas para evitarlos. ¿Te interesa conocerlos? ¡Pues sigue leyendo!

1. TETRABRIK

¿De verdad es más sostenible el tetrabrik que las botellas de plástico 100% recicladas y reciclables? La respuesta es sencilla: no.

El brik mucho más complicado de reciclar, ya que está elaborado por hasta 6 capas de materiales diferentes, muy difíciles de separar. Es un envase multicapa que contiene un 75% de cartón, un 20% de plástico polietileno y un 5% de aluminio.

Además, la separación de sus diferentes componentes es muy costosa, ya que no se suele contar con una tecnología capaz de apartar el plástico del aluminio. De hecho, en España no está disponible la tecnología necesaria para reciclar al 100% los briks. En el mejor de los casos, tanto el papel como el aluminio son reaprovechados, mientras que el polietileno se utiliza a modo de energía.

ALTERNATIVA: ¡Utiliza envases de plástico 100% reciclados y 100% reciclables!

2. TUBOS DE PASTA DE DIENTES

Aunque las cajas en las que vienen los tubos de pasta de dientes sí que son 100% reciclables (al ser de cartón), el envase de la pasta de dientes (el tubo) está formado por múltiples plásticos e incluso aluminio. Además, casi nunca es posible vaciarlo al completo de pasta… ¿o acaso lo has conseguido alguna vez?

ALTERNATIVA: Busca pastillas de pasta de dientes, ¡como éstas de LUSH!

3. BOLSAS DE PLÁSTICO

Cada día, 500 mil millones de bolsas de plástico son utilizadas en el mundo, según cifras de la ONU. Este producto, cuyo uso se generalizó en 1970, y aunque en realidad se inventó para salvar el planeta, tiene un tiempo medio de utilización de 12 minutos, y sin embargo, arrastra un enorme impacto ambiental: causa la muerte de al menos un millón de aves y 100.000 mamíferos marinos cada año.

Se estima que solo el 35% de las bolsas de plástico se deposita en los contenedores amarillos y, si no se reciclan, pueden tardar hasta 500 años en descomponerse.

El problema con el reciclado de estas bolsas es que, si llegan a las plantas de reciclaje (hay muchas que se quedan en el camino), con frecuencia atascan las máquinas y dificultan el proceso de reciclaje, haciéndolo muy poco eficiente.

ALTERNATIVA: Llevar tus propias bolsas ecológicas y sostenibles, una rutina que cada vez más personas incluyen en su día a día. Si buscas una opción responsable con la sociedad y el medio ambiente, ¡echa un ojo a nuestras tote bags DANA!

4. PAÑALES Y COMPRESAS

La OCU estima que cada bebé utiliza hasta 6.000 pañales en sus dos primeros años de vida. Además de su uso masivo, la composición de estos productos hace que sean muy contaminantes, a la vez que difíciles de reciclar.

El problema de los pañales para su reciclado viene por partida doble: por un lado, están hechos con una mezcla de plásticos diferentes y, por otro lado, suelen contener residuos orgánicos. Con las compresas pasa algo similar.

ALTERNATIVA: Sustituye los pañales de usar y tirar por los de tela o biodegradables, y reemplaza las compresas por unas de tela o por una copa menstrual. Además de cuidar del planeta, ¡ayudarás a tu bolsillo!

5. CÁPSULAS DE CAFÉ

Al no poder separarse del producto que contienen, las cápsulas de café no se consideran envase sino residuo alimentario; por tanto, no pueden incluirse en el contenedor amarillo. Cada vez son más las empresas que se están encargando de recoger y reciclar las cápsulas usadas. No obstante, si la tuya no lo hace o no encuentras a ninguna que lo haga, las cápsulas deben tirarse al cubo gris o de restos.

ALTERNATIVA: Busca con cápsulas recargables de acero inoxidable, ¡o incluso compostables!

6. ETIQUETAS DE PLÁSTICO

A la hora de reciclar las botellas de plástico, como hacemos en la fábrica de EKOMODO, se aprovecha sobre todo el PET, del cuerpo de la botella; y el HDPE de los tapones (si está limpio y no tiene impurezas). Ambos plásticos son relativamente fáciles de separar y de reciclar. El problema está en el tercer componente de las botellas: las etiquetas.

En muchos casos, no son reciclables por su material, sus tintas y, sobre todo, la mezcla de diferentes tipos de etiquetas (de papel, de PET, de polietileno…). Por no hablar de los adhesivos que llevan a veces, que hacen imposible su separación de la propia botella.

ALTERNATIVA: Busca envases que no tengan etiqueta, o cuya etiqueta sea fácil de separar.

Estos son algunos de los productos más difíciles de reciclar, pero seguro que a ti se te ocurren más ejemplos… ¿Nos lo cuentas en los comentarios? ¿Alguno de estos te ha sorprendido? ¡Te escuchamos!

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