La vida puede llegar a ser muy complicada, siempre hay mil y un cosas que hacer, una lista de tareas que no para de crecer y tensión (a veces positiva, otras negativa) que nos mantiene alerta. Por eso, con tanto caos alrededor, sienta genial relajarse, parar y reflexionar. Pero estas paradas, no tienen porqué ser prolongadas y pueden referirse a rodearse de elementos que cumplan esta función en el día a día.

Las líneas ligeras, las formas simples y una imagen limpia, libre de elementos decorativos superpuestos nos transmiten tranquilidad e invitan a la reflexión. La tendencia a reducir a lo esencial, a despojar de elementos sobrantes, a simplificar todo al mínimo. A esto, se le denomina minimalismo, y es sin duda una parte fundamental del “ecodiseño” que busca ante todo un cuidado del medio ambiente, de los elementos y la utilización de los mismos hasta el final de su vida útil.

Esto nos permite ahorrar en recursos, utilizando solo lo justo y necesario para una correcta funcionalidad del producto. Optimizando su vida útil y permitiéndole estar más tiempo junto a nosotros se crea un vínculo especial con el objeto. Esto nos ayuda a tomarlo longevamente y a crear lazos. Se puede decir que añade un valor sentimental. Y es entonces, cuando algo de apariencia simple se convierte en un noble compañero, cuando lo empezamos a cuidar más y más.

Creo que esta es una de las inspiraciones que forman la esencia de ekomodo, especialmente de su diseño. Vivimos rodeados de una multitud de cosas sin un uso aparente, o quebradizos, y cuando nos damos cuenta, su vida útil ha expirado. Soy de las que piensan que el diseño no solo consiste en crear un objeto práctico, sino en diseñar la propia experiencia a vivir con ese objeto, a pensar en sus usos alternativos y en cómo, mediante las diferentes pinceladas podemos convertirlo en algo único y simbólico.

Quizás sea una sentimental. La mochila que utilizaba cuando comencé la E.S.O. aun me acompaña a mis aventuras y sigue sin quejarse. Ha visitado al menos 3 continentes y sus cremalleras aún resultan intactas. Y más allá de modas y tendencias, no me importaría que me siguiera acompañando por muchos años, a pesar de ser muy “Old School”. Me gusta que las cosas que me rodean cuenten historias y aventuras, me gusta guardar recuerdos en ellas, y que si alguna vez las he de reciclar, recuerde, al ver las fotos de cuando aun me acompañaba, todas las peripecias que habíamos vivido juntas.

¿Creéis que es importante darles un nuevo significado a las cosas que nos rodean?

Fuente foto principal: Liana Mikah 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *