Cuando hablamos de marcas sostenibles, también debemos hacerlo de las marcas conscientes. Decíamos en un post anterior que una marca es sostenible si lo es de manera económica, social y medioambiental, lo cual es una condición muy deseable; pero cuando hablamos de que una marca es consciente vamos un paso más allá.

Una marca es consciente cuando asume la importancia del papel que desempeña en el entorno en el que opera.

Una marca es consciente cuando, desde valores puramente humanos, en vez de ser parte del problema, escoge ser parte de la solución.

Es un mito eso de que las empresas más exitosas sean aquellas que persiguen en primer y último lugar la maximización del beneficio para los accionistas. Las organizaciones de éxito tienen una visión, un propósito y un sentido muy claros; y su principal objetivo no es ganar dinero, sino crear valor para la sociedad. El dinero llega como consecuencia de dicha aportación de valor. Eso es lo que creemos en ekomodo; y eso es en lo que nos vamos a centrar.

La finalidad de las marcas conscientes, por tanto, no es ganar dinero ofreciendo productos o servicios que aporten valor, sino ofrecer productos que aporten valor, ganando dinero. Y hacerlo de tal forma que beneficie a todos y cada uno de los grupos de interés que intervienen a lo largo de la cadena de valor.

Una marca consciente mide su éxito por el nivel de bienestar que proporciona a las personas a las que su vida afecta

Las marcas conscientes no se conforman con ser sostenibles a todos los niveles. Además de eso, eligen ser parte de la solución.

Y esto es así porque saben que, si no son parte de la solución, son parte del problema.

¿Cuántas marcas conscientes conoces? ¿Es tu marca consciente?

 

Photo by Thomas Lambert on Unsplash

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