Casi nadie duda ya que el cambio climático sea uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos (y nos enfrentaremos) como humanidad. La salud de nuestro planeta ha llegado a un punto de no retorno, y necesitamos que las cosas cambien cuanto antes… Pero no podemos esperar que las cosas cambien si no cambiamos nosotros primero. Y bien sabemos que el mundo no cambia con nuestra opinión; el mundo cambia con nuestros actos, con nuestro ejemplo. Como decía Gandhi, debemos “ser el cambio que queremos ver en el mundo”… Y este sábado es la hora de hacerlo.

Este sábado, 28 de marzo, se celebra la hora del planeta. En más de 180 países, las casas, calles, negocios e incluso los monumentos más emblemáticos como la Torre Eiffel, el Empire State o el Acrópolis de Atenas se apagarán entre las 20:30 y las 21:30. Y esto, para qué… ¿para ahorrar energía? ¡No! O no solo para eso, al menos… La hora del planeta pretende concienciar y lanzar un mensaje fundamental: nosotras/os somos los responsables de cuidar del planeta; debemos tomar medidas contra el cambio climático, y debemos tomarlas ya.

 

¿De dónde viene todo esto?

Este movimiento global nació en 2007, cuando World Wide Fund for Nature (WWF) lanzó esta iniciativa en Sidney como un pequeño gesto simbólico de la lucha contra el cambio climático. A día de hoy, ya son 188 países y millones de personas las que participan, y el número de participantes y personas concienciadas no hace más que crecer. El año pasado se volvieron a batir todos los récords, y cada vez somos más las empresas, instituciones públicas y personas que nos hemos sumado a este movimiento.

Un gesto adicional

Este año, debido a la situación de pandemia mundial en la que nos encontramos actualmente, WWF nos propone una acción adicional: comenzar la Hora del Planeta transmitiendo un mensaje de esperanza y solidaridad frente a la crisis sanitaria global provocada por el COVID-19.

APAGA LA LUZ TODO IRÁ BIEN

 

Utilizando las linternas de nuestros teléfonos (o cualquiera que tengamos en casa), nos piden que lancemos este mensaje mediante un lenguaje universal: el código morse.

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Con este pequeño gesto, lograremos llenar los balcones y ventanas de nuestros pueblos y ciudades de miles de destellos para recordar que allí donde estemos, este año desde casa, todas las personas seguimos conectadas y concienciadas de la necesidad de cuidar la casa de todos: la Tierra.

 

EKOMODO nació con el objetivo de ayudar a la gente a crear un mundo mejor a través de pequeños gestos diarios. Por eso, apoyamos firmemente este movimiento, así como otros tantos que nos demuestran cómo cada uno de nosotros somos responsables de lo que sucede a nuestro alrededor, y nos recuerdan que los pequeños gestos cuentan mucho.

Nosotros nos sumamos a una hora sin luz para hacer visible nuestro compromiso.

La acción más pequeña es mejor que la intención más grande. Apagar la luz durante una hora es un pequeño gesto al alcance de cada uno de nosotros, pero es una solidaria contribución al bienestar de la naturaleza y de la humanidad. Sí, es un pequeño gesto, pero puede generar grandes cambios.

NOS SUMAMOS A QUE, JUNTOS CREEMOS UN MUNDO MEJOR

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